sábado, 5 de julio de 2008

Jugando sin parar


Hoy, como todos los días, salimos a dar el paseo de mañana.
Cuando llueve, suelo tirarle la pelota en un pasillo que hay cerca de casa que va a dar a unos garajes.
Pues bien, todos los días, llueva o haga sol, ella se para delante de ese pasillo y tengo que tirarle la pelota unas cuantas veces para poder seguir la ronda.
Al volver, si viene muy cansada, no lo pide, pero si viene fresquita, vuelve a pararse en ese lugar para volver a correr a por la pelota.
El lugar donde le gusta más jugar, es en el parque. Solemos ir cuando ya hay pocos niños, o ninguno. Es decir, cuando el sol o el calor no aprieta tanto.
El calor la deja exahusta enseguida, y se echa en el suelo a refrescarse un poco para volver a continuar con su jugueteo.

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